Cuando se trata de seleccionar o fabricar embalajes de cartón, el orden de medidas de las cajas juega un papel crucial. Ya que, aunque a priori puede parecer un detalle secundario, saber cómo se determina el orden de las dimensiones de una caja puede marcar la diferencia en términos de eficiencia, protección y ahorro de tus envíos.
Cuando se trata de seleccionar o fabricar embalajes de cartón, el orden de medidas de las cajas juega un papel crucial. Ya que, aunque a priori puede parecer un detalle secundario, saber cómo se determina el orden de las dimensiones de una caja puede marcar la diferencia en términos de eficiencia, protección y ahorro de tus envíos.
El orden estándar para medir una caja siempre sigue esta secuencia: largo x ancho x alto. Es decir, primero se mide la base más larga de la caja (largo), luego la distancia del lado más corto de la base (ancho) y, finalmente, la altura o profundidad desde la base hasta la parte superior.
Es fundamental respetar este orden de medidas de una caja, ya que invertirlo puede generar errores en la fabricación o selección de las mismas. Por ejemplo, una caja de 60 x 40 x 30 cm no es lo mismo que una de 40 x 60 x 30 cm, incluso cuando su volumen total sí es el mismo. Por lo que cambiar el orden de medidas puede afectar a la cantidad de material necesario para fabricarla y, en consecuencia, a su precio.
Un error frecuente ocurre cuando se solicitan cajas sin especificar correctamente estas tres medidas. Frases como “necesito una caja de 40 x 30” son incompletas y pueden generar confusión. Por eso recomendamos asegurarse siempre de proporcionar las tres dimensiones en el orden correcto. Ya que este pequeño detalle, además de permitirte ahorrar dinero, facilita el trabajo tanto al fabricante, como al distribuidor.
Otro aspecto esencial para determinar las dimensiones de una caja es conocer la diferencia entre medidas internas y medidas externas.

Por ejemplo, una caja de cartón corrugado tendrá un grosor que afecta a la diferencia entre las medidas internas y externas. En la práctica, si necesitas embalar un producto ajustado, basarse únicamente en las medidas externas puede provocar problemas, ya que el producto podría no caber dentro.
Al solicitar cajas, la norma general es que las medidas que indiquen sean internas, a menos que especifiques lo contrario.
Seguir los pasos correctos para medir una caja no solo garantiza precisión, sino que también evita errores y gastos innecesarios. A continuación te explicamos cómo hacerlo:
Antes de medir, asegúrate de que la caja esté completamente armada. Esto aplica tanto si estás midiendo una caja nueva como una ya utilizada.
Coloca la caja sobre una superficie plana y mide el lado más largo de la base, de un extremo al otro. Utiliza una cinta métrica o regla para garantizar la precisión.
Ahora, mide el lado más corto de la base, que estará perpendicular al largo.
Por último, mide la distancia entre la base y la parte superior de la caja (profundidad).
Recuerda que además de respetar el orden de las medidas de las cajas, todas las medidas deben tomarse en centímetros (cm) o milímetros (mm), dependiendo de tus necesidades o las especificaciones del fabricante.
Elegir la caja correcta implica tener en cuenta tanto las dimensiones, como las características del producto que deseas embalar. ¡Te damos algunos consejos para acertar!
En Antalis estamos comprometidos a ofrecerte soluciones de embalaje diseñadas a medida para satisfacer tus necesidades particulares. Si tienes dudas sobre el tamaño u orden de medidas de las cajas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Estaremos encantados de ayudarte!